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Negocios de Tentaciones

El Cronista | Jueves 27 de Mayo de 2007
HISTORIAS DE GARAGE

Adaggio, Gelato & Caffé está en manos de dos amigos, un pastelero y otro heladero, que unieron lo mejor de sus oficios para crear una propuesta diferente. Su esquina en Villa Urquiza ofrece café, helado y tortas, y ahora con su estructura consolidada, planean la expansión.

Adolfo Bucher y Leonardo Bermúdez tienen mucho en común. Una amistad, un negocio, un pasado sembrado de sabores dulces y mucho futuro. Pero la historia que hoy los tiene a ambos como protagonistas comenzó hace muchos años, cuando ambos eran adolescentes y todavía no se conocían.


Adolfo trabajo siempre en pastelería, desde los 16 años. “Empecé como todos, raspando latas”. Y fui paso a paso, a veces en relaciones de dependencia y otras con un negocio propio.”, dice.

Leonardo viene de una familia de heladeros. A los 21 años ya tenia su propia heladería en Paternal, pero pasaba 6 meses al año trabajando, al límite de su capacidad, y la otra mitad sin actividad alguna. “Yo atendía el mostrador, hacia el delivery en bicicleta, fabricaba el helado, solo”, recuerda.

Se conocieron a mediados de los 90 cuando Bucher trabajaba para una empresa proveedora de materias primas para gastronomía y le vendía a Bermúdez productos para su heladería. Un día, simplemente probó un helado, “¡Pero..., esto es bueno.!” Se asombro. Y ahí nomás nació la idea de hacer algo juntos.

Durante un año planearon la propuesta.
Los amigos creían que sus productos – tortas y helados – eran compatibles y querían armar un negocio que funcionara todo el año, no estacionalmente. Seleccionaron el café Segafredo para cubrir lo que les faltaba, algo que en ese momento significó redoblar la apuesta; el costo duplicaba el del café normal y decidieron absorber esa diferencia. Así comenzaron en el 2004.

Adaggio, Gelato & Caffé combina exquisiteces con forma de helados, cafés y tortas. “El objetivo siempre fue y sigue siendo lograr un negocio de excelente calidad, un lugar donde la gente se sienta cómoda, tranquila y bien atendida. Aprendimos de los errores ajenos y de los propios. La verdad es que no hay una diferencia tan grande entre los productos de buena y mala calidad. Hay que tomar la decisión de dar un mejor producto al cliente. Y, además, eso colabora con el prestigio y el nombre de la marca”, dice Bermúdez.

Al principio fueron 3 los socios. Bucher ahora es creador de la pastelería. El hace la primera torta y define la puesta a punto. Luego, la elaboración queda en manos de sus empleados de la firma. Los helados mientras, son producidos en la fábrica que conserva Bermúdez.

Adaggio, Gelato & Caffé, arranco con 7 personas y una inversión inicial de unos $90.000. Poco a poco fueron agregando propuestas. Al tercer año incorporaron productos salados – Sanwiches, Crepes – a partir de pedidos de los clientes y ahora están desarrollando dos o tres platos de comidas. “La gente siempre está buscando cosas nuevas. En general siempre vuelven a los sabores y productos clásicos, pero igual hay que tener el helado de vino o gustos más exóticos”, sonríe Bermúdez.

Cuando debieron definir el lugar donde instalarse, sabían que el target ABC1 al que apuntaban se concentraban en la zona de Núñez, Palermo o Belgrano. Pero la falta de locales comerciales los empujo hacia Villa Urquiza, uno de lo barrios de mayo crecimiento inmobiliario del año pasado, un ipso que influyó de manera directa en el negocio.

El segundo año, de operaciones, las facturación creció un 109% respecto del primero, y el tercero subió un 82% respecto del anterior. Para 2007 tienen un objetivo claro, abrir dos locales más, sin embargo una cuestión inmobiliaria que fue clave en su gran crecimiento, ahora frena la inversión. “Los alquileres están muy altos y sabemos que no se pueden sostener. Estamos esperando que el mercado se calme”, dice Bucher. En ese caso, saben como deberán unificar la fabricación en único lugar. “Estamos en un punto que nuestro paso siguiente es crecer; no tenemos otra alternativa. Necesitamos ampliar la estructura que tenemos al crecimiento”, agrega.

Los socios recibieron varias propuestas para franquiciar pero eso no está en sus planes porque temen que la marca resulte maltratada. El crecimiento vendrá, en cambio “con una muy buena selección de inversores” que aportará alrededor de $200.000 para la nueva etapa de expansión, por cada nuevo local.

Mientras tanto, planean el lanzamiento de ADAGGIO EVENTOS el próximo mes, un carrito con helados y servicio de mesa dulces para reuniones familiares.

Fidelizar, ésa la cuestión

Los amigos pusieron en marcha un sistema de fidelización de clientes que, “en realidad, nos sirven de testeo hacia nosotros mismo para monitorear el tipo de servicio que estamos brindando, la conformidad de la gente, sus gustos. Nos ayudó a hacer algunas modificaciones, sobre todo en la atención y para revertir algunas situaciones desfavorables. Preferimos compensar al cliente a perderlo”, dice Bucher.

El club tiene 1.000 socios, que con su tarjeta, reciben descuentos (5% en todos los productos y promociones especiales) cuenta el empresario mientras detiene a uno de sus pasteleros y le ordena quitarse el delantal manchado de chocolate antes de bajar al salón con un postre recién salido de la cocina.

En su insistencia de dar un servicio personalizado en Adaggio, Gelato & Caffé se enorgullecen, también, de haber reflotado la antigua yapa, que puede servir en forma de cucurucho, de voucher, de café o una porción extra. También tienen un rincón para chicos atendido por una maestra jardinera - ambos son padres de dos hijos cada uno y saben de las dificultades de salir con niños – y ofrecen las paredes de la cafetería para que sus clientes artístas expongan sus cuadros. Cada muestra rota una vez por mes, y desde hace un año y medio, se vienen realizando en forma continua.

Hoy tienen un Staff de 18 personas y la mirada puesta en el futuro. “Sabíamos que teníamos un muy buen lugar y un muy buen producto. Era difícil que nos equivocáramos. Ya habíamos pasado por otros errores y cuando nadie apostaba a nada, por esta zona, nosotros dijimos si, y ahí tuvimos el factor suerte, empezaron a brotar edificios en la zona”, apunto Bermúdez.


Pero además, hace años que no dejan de observar la competencia. “Buscamos recrear lo mejor de cada uno, aprendemos de sus errores. En Adaggio, Gelato & Caffé todo está pensado, desde el piso, hasta el color de las paredes. Trabajamos con diseñadores y arquitectos. Hace 20 años que vengo mirando heladerías. Cuando abrimos, y teníamos los uniformes, las bolsas diseñadas, hasta el ultimo detalle pulido, me dije: “Esto es lo que quería”; era mi sueño antes de conocer a Adolfo, dice Leonardo.

Daniela Villaro


Postres y Tortas
Nota Publicada Empresas%protogonistas
Clarín - Jueves 24 de Mayo de 2007

Adaggio, Gelato & Caffé, tiene una propuesta muy deliciosa para esta temporada otoño-invierno. Se trata de su exclusiva línea de postres y tortas, en la que se destacan budines de sabor a cacao de Guayaquil, tartaleta con mousse de sambayón, manzanas ácidas en compota de azúcar, tiramisú, mousse de tres chocolates y bizcochos de chocolate, entre otros.


Línea Exclusiva
Nota publicada en Diario El Cronista
Miercoles 16 de Mayo de 2007

Adaggio, Gelato & Caffé, tiene una propuesta muy deliciosa para esta temporada otoño / invierno. Se trata de su exclusiva línea de Postres y Tortas: Delicadas combinaciones para disfrutar con todos los sentidos; estos postres y tortas exclusivos pueden disfrutarse en Adaggio “Gelato & Caffé”, Olazábal 5598, ó en su casa llamando a “Adagio Delivery”: 4523-2335 ó el 4524-2123


 

Villa Urquiza es como Belgrano
El Barrio Periódico de Noticias 18 de Mayo de 2005

Es un precioso mediodía de sábado y ya se termina el verano, aunque el sol se resista. Terminamos de recorrer las obras de recuperación del Teatro 25 de Mayo -por desgracia poco adelantadas- y apresuramos el paso para ir al encuentro de un actor que vive en Villa Urquiza. Como nosotros, se esperanza con la reapertura de la histórica sala. Desandamos las cinco cuadras que nos separan del punto de encuentro y llegamos a Adaggio justo a tiempo. Sentado a una de las mesas de la elegante cafetería de Olazábal y Ceretti nos espera Roberto Carnaghi.

A Carnaghi lo descubrimos como vecino algunos años atrás. En aquella primera nota nos confesó su idilio con Villa Urquiza, que se remonta a casi cuatro décadas. “Cuando trabajaba en Munro venía a comprar zapatos a Olguimar, que quedaba en la avenida Triunvirato. Recuerdo que me llamaba la atención la cantidad de árboles que había. En 1970 me vine a vivir de Villa Adelina a Triunvirato y Avenida de los Incas y desde el Mundial 78 lo hago donde estoy ahora, en Mendoza y Ceretti”, describía el actor. Desde entonces consolidó su relación con el barrio. Sus primeros amigos fueron los vecinos de al lado, después los comerciantes y los maestros. “En aquellos tiempos era poco conocido, a pesar de que salía en algún que otro programa de televisión. Uno de mis primeros trabajos como profesional fue en una obra de teatro que hablaba de las cosas que distinguían a los barrios y de Villa Urquiza destacaban los árboles. Por eso me gustaría que se mantengan los árboles y el adoquinado”, planteaba.El actor ama tanto al barrio que en aquel momento -y quizá ahora también- les guardaba recortes de los periódicos zonales a sus nietos “para que aprendan a quererlo como él”. Su carrera actoral comenzó algunos años antes de mudarse a Villa Urquiza, en 1966, cuando egresó desde la Escuela de Arte Dramático. “En aquellos tiempos no ingresaban más de 30 alumnos, pero con mucho estudio y esfuerzo pude entrar. Como todo joven, yo no quería hacer teatro comercial sino teatro serio. Investigaba cada vez que tenía un papel al personaje que me tocaba personificar”, afirmaba Carnaghi, quien con Tato Bores protagonizó una de las páginas más brillantes del humor político argentino. En la actualidad arranca carcajadas junto a Miguel Angel Rodríguez en La jaula de las locas y pronto estrenará con el mismo actor.

-Roberto, ¿cómo encuentra a Villa Urquiza?

-El barrio se terminó. Venía caminando por Ceretti y está lleno de edificios. Un barrio significa casas bajas y la posibilidad de conectarse con los vecinos. Cuando tenés un edificio enfrente con 50 o 60 departamentos te convertiste en una ciudad. Villa Urquiza será como Belgrano. Y después le sucederá lo mismo a Villa Pueyrredón.

-Es evidente que la llegada del subte influyó en este nuevo proceso...

-Sí, pero más allá de eso Villa Urquiza se puso de moda. ¡Si es más cara que Recoleta! Como en algún momento se puso de moda Caballito y se vendían propiedades a precios exorbitantes, lo mismo está ocurriendo aquí. Se ha permitido construir feo, veo que los edificios son jaulas. Son las cosas que odio de la Municipalidad, que no pone límites.

-¿Usted vivió en departamento?

-Sí, ocho años en Triunvirato 3705, esquina Avenida de los Incas. Llegué en 1970 y ya promocionaban la llegada del subte (risas). El edificio era hermoso, cada piso tenía tres departamentos. Yo vivía en uno de tres ambientes, al contrafrente, por el que entraba sol durante todo el día. Tenía entrada de servicio, lavadero, un enorme placard y un balcón. Me acuerdo que debajo había un bar con billares.

-¿Y dónde está hoy el encanto de aquel barrio que conoció hace casi cuatro décadas?

-La zona donde vivo todavía conserva una cierta tranquilidad, fuera del asunto que tenemos con los taxis (N. de la R. Una mandataria de taxis utiliza la cuadra como terminal, con el consiguiente perjuicio para los vecinos de la zona como consecuencia de los ruidos molestos y la ocupación del espacio público. El caso fue denunciado hace tres años en las páginas de este periódico).

-En su momento el tema llegó hasta el mismísimo Aníbal Ibarra, por entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad. ¿Se sintió defraudado por él?

-No, yo lo respeto a Ibarra. Esto es lo mismo que pasó en Cromañón. Me niego a responsabilizarlo por el hecho. Cuando en Pilar se cayó una hamaca y mató a una criatura el Intendente no fue el responsable, sino el capataz y los obreros que hicieron los trabajos. Es a ellos a quien hay que agarrar de las pestañas. En Cromañón los responsables fueron los inspectores que se hicieron los burros, los bomberos y la policía que fueron coimeados. ¡La Argentina es Cromañón!

-Claro, la gente se queja cuando el barrio se inunda pero sigue tirando el envoltorio del chocolate en la calle. Nadie se hace cargo de su propia conducta...

-A eso me refiero. No digo que Ibarra era maravilloso, pero por supuesto que es mejor que Macri y que Telerman. A veces me pone de la nuca escuchar comentarios sobre Cromañón. ¿No se dan cuenta de que el tipo que controlaba ahí es el culpable de lo ocurrido? Y los padres también por dejar a sus hijos concurrir a un lugar con semejantes irregularidades, donde se prendían bengalas y se dejaba a los bebés en el baño.

-Su último trabajo en televisión, el represor Lisandro, fue concebido lejos de los arquetipos que suelen caracterizar a los villanos. Había una mirada piadosa.

-Yo quería que Lisandro fuera un ser humano, con todas sus contradicciones. Hay que entender que la peor especie que hay sobre la Tierra no son las bestias, sino el hombre. Y a la vez es el ser más maravilloso. Entonces no me parecía interesante interpretar a alguien malo a ultranza. A los autores les aclaré que yo quería que el personaje fuera un ser humano, creíble. También pretendía que la gente pudiera reflexionar algo así como “este es un asesino, un torturador y sin embargo...”. Yo pensaba de mi personaje: “este tipo hará buenos asados, contará buenos chistes y hay gente que lo querrá porque saca a pasear el perro”. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de votar: debemos saber quién es quién y no comprar lo que nos venden que son. Es terrible, pero personajes como Lisandro no se robaban bebés para torturarlos sino porque los querían. Pero no por eso dejaron de ser asesinos, torturadores y merecedores de la cárcel. También hay que saber que estos tipos tienen culpas. Yo estaba haciendo Rey Lear en ese momento y los personajes de Shakesperare, como Ricardo III y Macbeth, se enfrentan con sus fantasmas. Como le decía a Paola Krum cuando grabábamos las escenas: “Yo te cuidé cuando estabas enferma, yo te cambiaba los pañales”. La psicopateaba. Vi La caída, la película alemana sobre el ocaso del nazismo, y en España le reprochaban que presentaba una versión muy humana de Hitler. La escena inicial, en la que elige a su secretaria, es maravillosa porque muestra a Hitler interesado por el origen de esas mujeres. Esa película me abrió los ojos, me vino bien para decidir cómo mostrar a un asesino

-¿Cómo fueron las reacciones que su personaje produjo entre sus vecinos?

-Le gente me decía “yo lo odio, pero a su vez lo quiero”. Muchos me decían que eso tenía que ver con que no disociaban al personaje Lisandro del actor Roberto Carnaghi, por el hecho de que supuestamente soy un tipo querible. Algo de eso puede haber, pero creo que la gente compraba mi personaje.

-¿Se puede decir que los últimos años condensan una etapa gloriosa de su carrera? No sé si a la altura de los mejores momentos, pero lo cierto es que desde La niñera para acá logró un éxito tras otro.

-Quiero aclarar que si mi figura creció se debe también a la fuerza que hoy tienen los medios de comunicación, pero admito que a partir de 2004 di un pequeño salto con la interpretación del mayordomo Fidel en La niñera. Al año siguiente hice Ambiciones y Arturo Ui, sin que pasara nada trascendente, pero creo que el personaje de Lisandro en Montecristo provocó cierta conmoción. La gente me conocía como actor cómico y me descubrió como actor dramático. El personaje vive con cierto pesar el hecho de volver a una actividad de la que estaba retirado. Es que, fuera de algún loco, a nadie puede resultarle divertido andar matando gente por ahí. También pensé para componer a Lisandro en un policía del barrio, padre de un amigo de mi hijo Pablo, al que incluso le alquilé un departamento en Mar del Plata. Me contó que participó de la represión en Tucumán y lo echaron por negarse a torturar. Lo consideraba una aberración. Creo que quien aceptó torturar tenía un grado de locura muy grande.

-En abril cumplimos ocho años de vida. ¿Lee habitualmente nuestro periódico, qué le parece?

-Espero con ansiedad su salida, lo leo todo y lo colecciono. Y cuando viene gente amiga lo recomiendo.

Agradecemos a Ana María Monti, jefa de Prensa del Complejo Teatral de Bueno Aires; a Raúl Casalotti, de la agencia de prensa SMW; y a Julieta Abusier, de Telefé, por las fotos gentilmente cedidas.

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

 
 
 
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